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El edificio actual responde a las últimas reformas del Marqués de Bedmar en el último tercio del siglo XIX, consistentes en dotar al palacio de mayor monumentalidad y elegancia. El palacio está orientado al sur, donde se encuentra el acceso principal. Las fachadas son de ladrillo rojo visto y el cuerpo central, que sobresale del plano de fachada, remata en una torre con reloj y sobre ella un chapitel. El antiguo torreón, posiblemente del siglo XVI, que sobresale detrás de la fachada, está situado en el ángulo sureste. Las Caballerizas, en la zona norte del palacio, fueron reconstruidas en el siglo XIX, bajo la propiedad del marqués de Bedmar, y su imagen recuerda a los establos y caballerizas de algunos castillos decimonónicos.
Sencilla puerta de ladrillo, constituida por dos pilares con pilastras adosadas o resaltos en sus frentes principales, sin basa y coronados por sencilla moldura de piedra. Está situada a cota superior de la calle, salvándose la diferencia de alturas con una escalinata central y rampas a cada lado. La puerta propiamente dicha es de cerrajería y doble hoja, organizada en dos partes, la superior mediante barras verticales de hierro forjado, y la inferior con círculos concéntricos que intersectan.
Monumental obra del escultor argentino Leopoldo Maler, concebida como un espacio multidimensional en forma de pirámide truncada en cuyo interior, accesible desde el este, se ubica una enorme trono o sitial sobre el que reposa una enorme maleta de hormigón. Representa una metáfora sobre el poder y la búsqueda de la identidad, enmarcado en el devenir del tiempo y su legado. En el lado opuesto se eleva una escalera que nos lleva a la parte superior de la estructura, donde un pasillo que la recorre, nos permite observar desde nuevas perspectivas el corazón de la obra.
Parece datar de 1945, obra de las actuaciones de embellecimiento en este sector emprendidas por el jardinero mayor Cecilio Rodríguez tras la Guerra Civil. El estanque tiene planta rectangular y está rodeado por un bordillo de bloques de granito, siendo la base y los laterales interiores de cerámica. Hay un estanque secundario y dependiente de la fuente mural, que tiene planta semicircular y el cual, a través de un canal, conecta con el estanque principal. El agua circula por rebosamiento, saliendo por el desagüe al estanque mayor. Hay dos surtidores inferiores y simétricos que salen del borde del vaso y echan el agua hacia el centro de éste. En el centro hay un gran surtidor, sencillo, constituido por un volumen piramidal. Por tres lados del estanque hay una calle ajardinada con flores y césped, delimitada por encintados de piedra granítica.
Fuente situada en el foco sur de la planta elíptica del jardín, que forma pareja con la Fuente de Cupido. Ambas fuentes, realizadas en granito y mármol, proceden del Jardín del antiguo Palacio del Marqués de Salamanca en el Paseo de Recoletos. Fueron compradas por el Ayuntamiento de Madrid y colocadas en este espacio por el jardinero Cecilio Rodríguez en 1915.
El estanque, de piedra caliza, es de planta circular. El pedestal está constituido por un pilar con cuatro delfines con sus colas enlazadas en lo alto y en cuyas bocas hay caños, y entre cada dos un mascarón de león, del que también cae agua por sus fauces. En lo alto del conjunto, destaca la figura de un pequeño fauno, sentado sedente sobre una roca.